Durante décadas, la narrativa internacional se contó desde unos pocos centros de poder. Hoy, esa lógica se ha transformado.
Los medios de Hispanoamérica y España ya no solo informan a sus territorios: influyen, interpretan y conectan realidades a escala global.
Desde la prensa escrita hasta la radio, la televisión y los formatos digitales, el periodismo en español atraviesa una etapa de madurez internacional. No solo por volumen de audiencia, sino por capacidad de análisis, contexto y lectura geopolítica propia.
He trabajado en prensa, radio y formatos audiovisuales, colaborando como corresponsal con medios en Colombia mientras resido en España. Esa doble mirada —Europa e Hispanoamérica— me ha confirmado algo esencial:
el mundo necesita más voces que comprendan ambos lados del Atlántico en un mismo relato.
Hoy, los medios hispanos dialogan con economías, culturas y procesos sociales complejos. Informan a comunidades diversas, influyen en la agenda pública y acompañan a millones de personas que viven entre países, identidades y mercados.
El periodismo internacional en español no es una traducción del relato anglosajón.
Es una voz propia.
Con criterio.
Con contexto.
Con responsabilidad.
Por eso, más que nunca, es tiempo de fortalecer los puentes entre medios, audiencias y territorios.
Porque el impacto real no está en gritar más fuerte, sino en entender mejor el mundo que estamos contando.